martes, 29 de mayo de 2018

Y cómo fue todo?: Esto si es vivir para contarlo PT1.

29 de mayo de 2018, 23:45 horas.
Hace exactamente un mes y 12 horas (TOC propio eso de contar los plazos, un poco también por la formación profesional) que se había desatado"el  carnaval" dentro del estadio.

Si, la verdad es que siempre he dicho que dentro de mi cabeza hay un estadio en el que se juega un eterno partido de fútbol, siempre se juega a estadio lleno, y no cabe un alfiler dentro de las galerías (claramente el Plan Estadio Seguro acá no se utiliza porque es una mierda de plan). hay hinchas propios y de la contra, que en definitiva son del mismo club pero son los que sabotean, tipo hinchas de cartón, son esos hinchas que putean ande bien el equipo y con mayor razón cuando juega como el orto. que cuando hay desórdenes dentro del estadio y tiran piedras y tienen que ingresar las fuerzas especiales a poner orden, no todas las veces les va bien, porque siempre es fuerte la resistencia, pero mas menos termina imperando la autoregulación y se calman los ánimos de todos y el partido se sigue jugando con mediana normalidad.

(NR: cuando les conté a mi sobrinas que tenía un estadio en mi cabeza y les expliqué un poco de lo que se trataba, ellas me dijeron que era como la película "Intensa-Mente", les conté que, a ésa época aún no la veía, después entendí que tenían toda la razón cuando tiempo después logré pillarla en el cable y la vi).

En fin, siempre disvariando.....

Dicho "carnaval" se generó por una disección arterial cérvico-craneal (ver entrada anterior en la que explico mediante links de qué se trata cada cosa que me ocurrió, en esta entrada contaré en palabras coloquiales y relatando los hechos como fue lo vivido), quiere decir que las arterias están conformadas por tres capas, una de ellas se abrió entre las otras y permitió el paso anormal de sangre y generó coágulos (estoy recordando como fue la explicación del neurólogo para que yo lo entendiera) se dispararon los coágulos desde la parte del cerebelo hacia arriba de mi cabeza, se disecó la arteria (lo que es poco probable que ocurra, pero conmigo ocurrió) y en su recorrido se fueron dando tres infartos cerebrales hasta que terminaron por depositarse en el final de su recorrido.

Suena complicado el asunto, y no tengan duda que lo es.

El domingo 29 de abril a eso de las 11:00 de la mañana, estaba jugando con Luciano, mi hijo de un año nueves meses a esa fecha, lo hacía sentado en el suelo frente a él, ordenábamos los autos agrupándolos por colores (manera lúdica de ir acercándolo a ciertos entendimientos del mundo que le gustan explorar a mi gordo), entenderán que era una actividad nada riesgosa ni adrenálínica como para que me ocurriera ésto, es más era él el que se movía cada vez que yo le indicaba que autos del grupo de color respectivo quería que me entregara.

Sentado apoyada la espalda en la pared, el brazo derecho apoyado en un puf de cubo debo haber hecho un tipo de movimiento de cuello (esa parte no la recuerdo bien) pero siento un tirón en la nuca y un mareo instantáneo que me dejó en alerta, pensé que el mareo sería momentáneo, pero no! se intensificó. Miré a Luciano, tratando de fijar la vista en un punto fijo, pero me empezó a doler la  parte interna de la cavidad ocular. Llamé a Sandra, mi polola, para que viera a Luciano mientras me ponía de pie, lo que logré con bastante esfuerzo, afirmándome de la parte baja de la mesa de cocina, el puf y la pared. 

En cuanto quedo en la vertical supe que algo raro estaba pasando. 

En un primer pensamiento asimilé lo que estaba pasando con esas migrañas que me daban cuando enano en las que me dolían los ojos tenía fotofobia, me mareaba, vomitaba y lo único que anhelaba era dormir con las oscuridad mas absoluta de la casa. caminé por el pasillo del departamento desde la cocina al dormitorio y allí caí en la cama, me recosté con la cabeza en los pies y los pies hacia la cabecera, de espalda, comencé a sentir frío y marearme más, no quería abrir los ojos porque me dolían, un leve sudor helado se apoderaba de mi cuello y espalda, en uno de esos momentos empecé a sentir que se me dormía el brazo derecho y no lo sentía, luego no tenía mas ganas de hablar y no aguanté mas, ruta directa el baño, allí estuve cerca de 20´-25´vomitando, cada arcada era un mazazo en la cabeza, cada vez mas sudado (terminé sacándome la polera y estaba como si hubiese salido de la lavadora, lo mismo el short que llevaba), cada vez más helado, cada vez mas acongojado.

Volví a la cama, me recosté, la puerta del dormitorio cerrado para que Luciano viera nada de lo que me estaba pasando, y comencé un ir y venir de la cama al baño para volver a vomitar una y otra vez. en el intertanto Sandra llamó a Felipe, mi hermano, para que se viniera al depa y la ayudara conmigo, para ella ver al gordo hasta que llegáramos a la clínica. 

La última vez que vomité en el departamento, volví a la cama, ya había llegado mi hermano y les pedí que me dejaran descansar cinco minutos, que quería dormir porque me sentía agotado y me dolía todo el cuerpo. por suerte ninguno de los dos me hizo caso, me cambiaron ropa y me dijeron que si estaba loco, que nos íbamos de una a la clínica.

Menos mal que no me hicieron caso, 30´más en el depa y no podría estar escribiendo esto, quizás hasta se me habría ido al carajo la visión...

Benditos 30´ de tiempo ganado en llegar a la clínica.





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